La Economía China y sus Relaciones con Perú en Tiempos de Pandemia
2020/08/29

Liang Yu

Embajador de China en Perú

(26 de agosto de 2020, a las 17:30 horas)

Distinguidos amigos de la Asociación Peruano China

Señoras y Señores:

¡Muy buenas noches!

Es un placer tener la oportunidad de participar en este diálogo con los miembros y amigos de la Asociación Peruano China (APCH). Con el compromiso de preservar, difundir y promover los principios, tradiciones y costumbres de de la comunidad tusán, con trabajo, dedicación y profesionalismo, desde su creación en 1999, la APCH viene organizando muchas actividades culturales que son muy importantes en la difusión de las tradiciones culturales y artísticas chinas y los aportes de la inmigración china al desarrollo económico y social del Perú, lo que constituye un factor muy positivo que vincula y hermana a los dos pueblos. Es por todo esto, que reciban ustedes una alta estima y un saludo muy especial de nuestra Embajada y de mi persona.

Hoy día, la pandemia del COVID-19 que ha causado grandes dificultades tanto en nuestras vidas cotidianas como en la economía mundial continúa expandiéndose por todas partes y todavía no se ve la luz al final del túnel. El daño que la pandemia está causando a la economía es enorme. En China, el primer trimestre reportó una fuerte caída del 10% y, de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la economía global se reduciría en un 4.9% este año. Siendo la segunda economía mundial y el primer socio comercial del Perú, la situación económica china y su proyección preocupan a todo el mundo y llaman la atención de varios sectores del Perú. Al respecto, me permito darles una respuesta muy clara, la economía china es sólida y cuenta con una gran fortaleza, una enorme capacidad para enfrentar riesgos y desafíos y una ilimitada potencialidad. De hecho, gracias a las medidas drásticas y eficaces que se han tomado en nuestro país, la enfermedad ha sido controlada en todo el territorio con excepción de algunos brotes aislados y la economía se está recuperando de manera rápida y firme. Según datos oficiales publicados hace un mes, la economía de China creció 3.2% en el segundo trimestre en comparación con el año anterior. De esta manera, China se convierte en el primero de los grandes países en lograr un crecimiento positivo en estos tiempos tan difíciles. Hasta el momento, todos los analistas estiman que la economía china al cierre de año, crecería entre uno y dos puntos porcentuales y un destacado desempeño de hasta 8% para el año 2021.

Para entender mejor todo esto, me gustaría compartirles algunas peculiaridades de la economía china. Primero de todo, es su gran dimensión. Durante los 40 años de la Reforma y Apertura, la economía china tuvo una tasa de crecimiento medio de 9.5%, su PBI alcanzó los 14.4 billones de dólares en el 2019 que representaba, respectivamente, el 70% de la economía norteamericana y el 16% de la global y su contribución al crecimiento económico mundial se mantuvo por encima de 30% por varios años. Otra cifra interesante es que en la flamante lista Fortune Global 500 de 2020, figuran 133 empresas de China que superó por primera vez a los EE:UU. que cuenta con 121 empresas. Cabe mencionar que en 1995 cuando Frtune publicó su primera lista, no apareció ninguna empresa china.

Lo segundo es que China tiene el sistema y la cadena industriales más completos a nivel mundial. China ha tomado 70 años en completar el proceso de industrialización que a los países desarrollados de Occidente les costó siglos y como resultado, en el país se han instalado todos los sectores industriales catalogados en la Clasificación Internacional Industrial Uniforme (CIIU) de las Naciones Unidas. Hoy día, China es el mayor país de industria manufacturera cuyo valor agregado representó el 28% mundial en el 2018, mientras que de los 500 principales productos industriales en el mundo, China es el mayor productor de 220. Un buen ejemplo es que, hasta este mes, sólo a EE.UU. China exportó 26.5 mil millones de mascarillas, o sea 88 unidades por cada ciudadano estadounidense.

El tercer punto que quiero destacar es que China tiene una población de 1.400 millones y un grupo de ingresos medios que sobrepasa 400 millones y esto hace del mercado chino uno de los mayores del mundo comparable con el norteamericano y el de la Unión Europea. Gracias al rápido crecimiento económico a lo largo de 40 años, China logró sacar a 800 millones de personas de la pobreza. En 2019, el PBI per cápita alcanzó los 10,276 dólares y la tasa de urbanización superó por primera vez el 60%. Por su parte, la tasa de contribución de la demanda interna al crecimiento económico llegó al 89%, de la cual la del gasto en consumo final fue de 57,8%. Podemos decir que tenemos un enorme mercado de consumo con una gran potencialidad.

Otro factor importante es que tenemos una infraestructura relativamente completa y fuerte para garantizar el desarrollo sostenible de la economía. Al final del año pasado, el kilometraje operativo total de los ferrocarriles de alta velocidad alcanzó los 35.000 kilómetros, lo que representaba casi el 70% mundial y, por su parte, el kilometraje en carreteras superó los 140.000 kilómetros, ocupando el primer lugar en el mundo. La potencia instalada se acerca a los 2 mil millones de kilovatios y el moderno sistema de información y comunicación que ofrece servicios a más de 860 millones de usuarios de Internet está en constante mejora con la tecnología 5G. El año pasado, pusienron en funcionamiento varias obras emblemáticas como el puente sobre el mar más largo que conecta a Hong Kong con Zhuhai y Macao con una longitud de 55 kilómetros y el Aeropuerto Internacional de Beijing-Daxing con una capacidad que dará servicio a hasta 100 millones de pasajeros al año.

En los últimos años, tanto la innovación como el emprendimiento han cobrado gran importancia en China. En 2019, China ocupó el puesto 14 en el Índice Global de Innovación, 3 lugares más que el año anterior. Según datos abiertos, en 2018, la inversión en investigación científica de China alcanzó los 370.600 millones de dólares, la cantidad de artículos publicados por científicos chinos representó aproximadamente el 18% del mundo y el número de patentes de invención por cada 10.000 personas llegó a 13,3. El año pasado, se registraron diariamente alrededor de 20.000 nuevas empresas en China y el número de empresas unicornio y gacela se mantuvo al alza. Se han destacado algunos proyectos científicos y tecnológicos como la sonda Chang'e 4 que aterrizó con éxito en la cara oculta de la Luna, el rompehielos Xuelong 2 que realizó su primer viaje a la Antártida, el lanzamiento comercial de 5G, así como el sistema de navegación por satélite BeiDou3 que terminó su construcción y comenzó a proporcionar servicios globales de manera oficial el 31 del mes pasado.

Por último, un punto importantísimo, que son los recursos humanos. China es rica en recursos humanos con un dividendo enorme y cuenta con una población en edad laboral de 896 millones de personas, que es la mayor fuerza laboral del mundo. Pero lo que prevalece no sólo es la cantidad, sino también la calidad. Hay más de 170 millones de personas que han recibido educación superior o formación técnica profesional. Cada año, alrededor de 12 millones de jóvenes bien capacitados entran en el mercado laboral lo que constituye una garantía de mano de obra y talentos profesionales para un desarrollo sostenible y de calidad.

Además de estas características, China cuenta con una ventaja que es la denominada “economía socialista de mercado”, caracterizada por la predominancia de la propiedad pública complementada por la propiedad colectiva y privada. En este sistema económico, el mercado juega un rol importante en la distribución de recursos y el gobierno se encarga del control macroeconómico. Por otra parte, el sistema político marcado por la dirección del Partido Comunista Chino y la participación de un amplio Frente Unido que reune a todos los sectores sociales del país tiene la capacidad de obtener el consenso y apoyo de la mayoría del pueblo conformado por 1,400 millones de habitantes, enfocar sus esfuerzos en asuntos importantes y plantear objetivos y ejecutar proyectos de largo plazo. Un buen ejemplo es cómo el gobierno chino dirigió a su pueblo en vencer la epidemia por el COVID-19 en menos de tres meses.

A pesar de que China es uno de los primeros países en lograr controlar la epidemia, los daños causados no son menores. A esto hay que sumar dos factores negativos: el desaceleramiento económico que venía afectando a China desde hace dos o tres años y los riesgos que traen las políticas hostiles contra China que aplica el régimen del presidente Trump. Según el Buró Nacional de Estatística, en el primer semestre del año en curso, se registró una fuerte disminución interanual en el consumo (-11,4%), la inversión (-3,1%) y el comercio exterior (-3,2%), mientras que la tasa de desempleo (5.7%) se mantiene alta. Sin duda alguna, el mayor desafío para China es cómo evitar un rebrote masivo y mantener bajo control la epidemia mientras consigue una rápida recuperación económica. Hasta el momento, parece que las medidas tomadas por el gobierno chino han sido acertadas y están dando frutos. La tasa de reanudación de empresas industriales por encima del tamaño designado en el país supera el 99%, y más del 95% de los trabajadores ya han retomado sus empleos. Por su parte, el índice de Gestores de Compras, (PMI por las iniciales del inglés) subió bruscamente a 52% en marzo y se mantuvo por encima de la línea descendente durante cinco meses consecutivos después de experimentar un mínimo del 35,7% en febrero.

El gran potencial que tiene la economía china debido a su enorme mercado, gran capacidad productiva, completa infraestructura, entorno de inversión en constante mejora y amplia oferta laboral no se reducirá por esta pandemia, ni tampoco por la desglobalización o la desvinculación de China que pretenden algunos políticos norteamericanos. Estamos convencidos de que la economía china hallará un mejor futuro y jugará un rol importante en impulsar la recuperación económica mundial.

China no busca la hegemonía mundial. En vez de lo que han hecho los países occidentales en la historia, China ha logrado el rápido desarrollo mediante el esfuerzo y trabajo de su pueblo y nunca ha recurrido a medidas bélicas para humillar a otros pueblos o saquear sus recursos. Con apego a la visión de la comunidad de futuro compartido de la humanidad, China asume el compromiso de establecer un nuevo tipo de relaciones internacionales basado en “respeto mutuo, justicia imparcial y cooperación de ganancia compartida”. Frente a esta crisis sanitaria global y los consecuentes desafíos y dificultades en la economía mundial, China seguirá firme en sus posiciones de apoyar el multilateralismo y oponerse al unilateralismo y al proteccionismo y continuará promoviendo sus relaciones cooperativas y de amistad con América Latina con el Perú incluido desde una perspectiva estratégica y de largo plazo.

Estimados miembros y amigos de APCH,

Como diplomático, me siento muy afortunado de tener la oportunidad de trabajar en dos comisiones en este hermoso país que es Perú. Nuestros lazos se iniciaron hace 170 años, cuando gran cantidad de chinos se vieron obligados a abandonar su tierra natal para ir al exterior en busca de un resquicio de esperanza. Con sus propias manos hicieron grandes contribuciones al desarrollo económico y social de este país sudamericano. Las costumbres y tradiciones, que trajeron los inmigrantes chinos se volvieron parte integrante de la cultura peruana actual. Y un legado muy importante que dejó la inmigración china al Perú, tal vez es que hoy día un 10% de la población corresponde a descendientes chinos que son ustedes, los tusán, quienes con un corazón peruano chino y un afecto especial por el país de sus antepasados, constituyen un lazo natural para vincular y hermanar a los dos países y sus pueblos.

Como Embajador, estoy satisfecho de que nuestros dos países comparten una excelente relación bilateral. Desde hace siete años venimos trabajando para fortalecer aún más nuestra Asociación Estratégica Integral. China se posiciona, por sexto año consecutivo, como el socio comercial más importante del Perú y una de sus principales fuentes de inversión. A pesar del contexto internacional poco propicio, el comercio entre China y Perú aumentó, contra todo pronóstico, alcanzando un total de 23 mil millones de dólares en 2019, lo que representó el 25% del comercio exterior total del Perú. Recientemente, los productos peruanos no tradicionales como paltas, arándanos, camarones blancos y quinua han sido autorizados para enviar al mercado de China.

En cuanto a la inversión, Perú es el segundo mayor destino de inversión china en América Latina sólo superado por Brasil. Más de 170 empresas chinas están operando en el país con una inversión total que sobrepasa los 30 mil millones de dólares. Sólo el proyecto Las Bambas de China Minmetals puede generar un aumento anual de 1 a 1.5 punto porcentual al crecimiento económico del Perú. Otros proyectos de cooperación entre ambos países en distintos campos también están dando resultados positivos. COSCO Shipping se ha comprometido en convertir el nuevo puerto de Chancay en una plataforma de embarque integral que sea considerada como el “Shanghai” de América del Sur. En tanto, Huawei, Yangtze Optical FC y otras empresas tecnológicas de China están trabajando para mejorar el nivel de telecomunicaciones del Perú con el fin de brindar un mejor servicio a los ciudadanos. Además, el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional del Perú donado por el gobierno chino terminó su construcción y entró en operaciones el año pasado. Puedo decir que la cooperación pragmática entre China y Perú, un modelo de solidaridad y cooperación entre los países en desarrollo, fomenta de manera directa el desarrollo económico de ambos países y genera beneficios tangibles para los dos pueblos.

Según el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (MINCETUR), impactado por la pandemia, el comercio entre China y Perú en abril y mayo de este año ha registrado una fuerte caída del 26.7% respecto al mismo periodo del año anterior. Sin embargo, esta caída es menos grave en comparación con otros países y China se mantiene como el primer socio comercial del Perú con un importante superávit a favor del país sudamericano. Tengo la convicción de que, a medida de la rápida recuperación económica y de la demanda del mercado en China, la exportación peruana se repondrá progresivamente. Actualmente, ambos países están negociando la optimización del Tratado de Libre Comercio que abrirá nuevos horizontes para el intercambio comercial entre nuestros dos países. Jamás debe uno subestimar la potencialidad de un mercado de 1,400 millones de personas. Un ejemplo, según una estadística, en China viven más de 100 millones diabéticos, esto puede implicar grandes oportunidades para aquellos productos típicos del Perú llamados superalimentos como quinua y chia.

En cuanto a los proyectos con inversión china en los sectores de minería, energía y construcción de infraestructura, casi todos han retomado sus operaciones, naturalmente, cumpliendo todos los protocolos sanitarios implementados por el gobierno peruano. Debido a que nuestras economías son altamente complementarias, China está dispuesta a participar en la reactivación económica del Perú. Las ventajas que tiene China en capital, tecnología, capacidad productiva y, sobre todo, en el enorme mercado consumidor pueden cumplir un rol importante en este proceso. Más allá de los sectores de cooperación tradicionales como minería, construcción de infraestructura como carreteras, ferrocarriles, puertos y aeropuertos, podemos ampliar nuestras cooperaciones en las áreas de salud pública, agricultura, telecomunicaciones de 5G, seguridad urbana y “ciudades inteligentes”, entre otras.

Estimados miembros y amigos de APCH,

La pandemia que venimos viviendo desde marzo, ofrece una única oportunidad para comprender lo que dice el dicho chino “en los males se conocen los amigos leales”, o el dicho peruano “en el hospital se conocen los amigos”. En enero pasado, cuando el coronavirus azotaba China, muchos amigos peruanos mostraron su solidaridad fraternal con nuestro pueblo. De igual manera, después de que llegó el mal al Perú en marzo, China ha ofrecido su firme apoyo al Perú. Ambos mandatarios conversaron por teléfono e intercambiaron cartas en cuatro ocasiones para coordinar las acciones en la lucha contra la pandemia. Hasta el momento, los gobiernos de diversos niveles, empresas e instituciones sociales de China han donado al Perú materiales de bioseguridad contra Covid-19, entre pruebas, respiradores mecánicos e insumos preventivos, con un valor total de más de 5 millones de dólares. Además, China ha compartido, vía videoconferencia, sus experiencias con el Perú en varias ocasiones y en mayo un grupo formado por cuatro expertos médicos llegó al Perú como “contribución china” a su lucha contra la pandemia. La semana pasada, se conoció la noticia de que dos laboratorios chinos ( Sinopharm y Sinovac) realizarán en Perú ensayos clínicos fase III de las vacunas contra el COVID-19, sobre las cuales el gobierno chino había anunciado que de conseguirlas desarrolladas, "estarán disponibles como bien público global con el fin de que sean accesibles y asequibles para todos los países en desarrollo". Espero que ese día llegue pronto, porque quizá la única solución de sacar la humanidad de esta enfermedad son las vacunas.

El próximo año será el Bicentenario de la Independencia del Perú y también el 50 aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre China y el Perú. Creo que es un buen momento para celebrar lo que hemos logrado, y también para marcar un nuevo punto de partida para las relaciones entre ambos países. Estoy convencido de que nuestra cooperación contempla grandes potencialidades y amplias perspectivas en el marco de la Franja y la Ruta y la Asociación Estratégica Integral China-Perú.

¡Muchas gracias!

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